Cuando ya no hay guion
El día de la boda todo el mundo actúa un poco: el traje tira, hay que saludar a doscientas personas y las fotos salen bien pero salen puestas.
Al día siguiente eso se cae solo. Quedan los de siempre, se come tarde, se bebe despacio y sale la gente de verdad. Ahí es donde están las caras que luego echáis de menos.