Antes del estudio
El 30 de septiembre de 2018 grabé el primer videoclip de TheTryck. Sin equipo y sin recursos, solo con un teléfono móvil.
Hacía música desde 2011 y fueron mis amigos quienes me insistieron en que mis canciones merecían algo visual. Rodando mis propios videoclips descubrí que me apasionaba más estar detrás de la cámara que delante de ella. No tenía recursos para grabarme a mí mismo, por lo que ayudaría a los demás a cumplir sus objetivos como artista.

Regalos convertidos en equipo
Durante años, cada regalo de Navidad, de Reyes y de cumpleaños lo convertí en una pieza más de mi equipo. Era un proyecto personal con el que no llegaba ni a cien euros al mes, pero la ilusión por mi proyecto creció más rápido que la facturación.
La depresión
Al terminar bachillerato, a las puertas de selectividad, llegó una etapa difícil con una crisis de rumbo, sin saber qué estudiar ni a qué dedicarme. Solo quedaba en pie una vía de escape que de verdad me ilusionaba: aquel proyecto tan pequeño que, aunque parecía ridículo, me vi con fuerzas de creer en él.
Entre una voz en mi cabeza que era insistente y una situación que no me daba más opciones, la vida me forzó a cumplir mi sueño. Vinieron años de estudiar y trabajar a la vez, de crecer poco a poco, de cometer muchísimos errores… y, sobre todo, de encontrarme a mí y a mi sitio.





